martes, 14 de mayo de 2013

Le Petit Chaperon rouge

La historia de Caperucita Roja, que tan bien creemos conocer, hunde sus raíces en la tradición oral europea y, sobre todo, en la francesa. Las versiones más antiguas del cuento se remontan a la Edad Media y algunas de ellas poseen una gran carga erótica y violenta. Así, algunas versiones narran como el lobo ofrece a la niña comida que resulta ser la carne de su abuela. En otras la invita directamente a consumir sangre y carne e incluso existen versiones donde el animal insta a Caperucita a desnudarse y a meterse en la cama con él.


En las versiones más primitivas el lobo era un monstruo e incluso un licántropo, y es aquí donde aparece una de las múltiples antítesis del cuento: hombre/animal, civilizado/incivilizado, razón/instintos. De hecho, pese a ser uno de los cuentos más famosos, la mayoría de la gente desconoce el simbolismo y el significado original de la historia, así como las ya mencionadas antítesis presentes en el texto donde, a parte de las ya nombradas, se debe destacar la dualidad entre bosque/ciudad y entre hombre/mujer.

Es importante señalar que la antítesis bosque/ciudad ya estaba presente en la tradición latina, donde la ciudad representaba lo correcto, el orden, la luz... mientras que el bosque simbolizaba lo inhóspito, el caos, lo oscuro. No hay que olvidar que los antiguos romanos veían el acto civilizador como una misión que debían cumplir para con los otros pueblos. El bosque era, además, un símbolo del miedo a lo desconocido y por ello la raíz latina para  fuera, extranjero, extraño (en el sentido de desconocido) y bosque fuera fores. Es precisamente por todo ello por lo que la historia de Caperucita Roja transcurre principalmente en un bosque.

El cuento de Caperucita fue publicado por primera vez a finales del siglo XVII por Charles Perrault que lo recogió en su colección de cuentos moralizantes bajo el título de Le Petit Chaperon rouge. Perrault, que había escuchado la historia de la boca de la niñera de su hijo, eliminó en su reelaboración dos escenas que consideró inapropiadas: el momento en el que el lobo invita a la niña a comerse la carne de su abuela y la parte en la que Caperucita, sospechando, manifiesta que debe marcharse para ir a hacer de vientre. Sin embargo, no suprimió la crueldad del texto ya que el cuento finaliza con el lobo devorando a la niña.

La razón por la que no cambió el violento final se debe a que quería que el cuento contuviera ciertas enseñanzas moralizantes: la bondad de Caperucita derivó en ingenuidad y luego en estupidez cuando se fió de un extraño. De esta manera se advertía a las jóvenes para que no se confiaran a desconocidos.

Sin embargo, la versión más conocida es la de los hermanos Grimm. Se trata de un relato más infantil, de menos contenido erótico y violento (aunque no para el lobo), que ofrece algunas diferencias notables con respecto al texto de Perrault. Por ejemplo el final feliz pero inverosímil que los Grimm extrajeron directamente de  Los siete cabritos, donde un cazador, leñador o campesino se encuentra con el lobo durmiendo con el vientre hinchado y entonces se lo abre, rescata a Caperucita y a la abuela, le llena las tripas de piedras y cuando el lobo despierta y va al río a saciar su sed, cae en él y se ahoga.

Otro punto en el que difieren ambas versiones es en el encuentro con el animal. Mientras que Perrault habla de dos caminos y del engaño del lobo, que escogió el sendero más corto, los Grimm solamente hablan de uno. Pese a todo, en ambos casos la niña o elige la senda incorrecta o se aparta de ella. Ambas situaciones representan el alejamiento del camino de la virtud por parte de la jovencita por lo que, en este sentido, permanece cierta carga moral en la versión de los hermanos Grimm ya que Caperucita comprende la lección: no debe alejarse del camino.

Por otro lado, en el cuento del francés el lobo incita a la muchacha diciéndole «¡A ver quién llega primero!», convirtiendo el asunto en una competición. Sin embargo, Caperucita se detiene para ver revolotear a las mariposas o para hacer ramilletes de flores. Esta falta de competitividad y los claros símbolos de la juventud floreciente nos indican que Caperucita no era una niña sino una adolescente. Y así se observa más claramente en la versión de los hermanos Grimm donde, como decíamos, únicamente había un camino que el lobo le presenta a la protagonista como un lugar para el goce y disfrute de la juventud, el carpe diem, mostrándole que la vida en el bosque es más divertida que la vida bajo la protección materna. Además, algunos autores como Eric Fromm sostienen que la caperuza roja representa a la adolescencia ya que es un símbolo de la menstruación.

De esta manera, el lobo se convierte en un icono que representa al hombre libidinoso que desea conquistar a esa floreciente adolescente incitándola y tentándola a desviarse del camino establecido y empujándola a la aventura. El lobo juega con ventaja aquí, pues es el único de toda la narración que la trata como a la joven que es y no como a una niña.

Ambas versiones describen que el lobo «mira a Caperucita con gula» durante el encuentro en el bosque, de la misma manera que un hombre perverso miraría con lascivia a una adolescente. Sin embargo, no se la "come" en ese momento, entendiéndose comer como abusar sexualmente. En el cuento de los Grimm no lo hace porque, como él mismo expresa, quiere también aprovecharse de la Abuela y comerse a ambas. Mientras que en la versión de Perrault no lo hace porque sabe que hay cazadores merodeando por el lugar y no quiere que le vean ¡Ningún degenerado querría que le vieran abusando de una adolescente!

Sin embargo, dado que los Grimm elaboraron un cuento más edulcorado e infantil que el de Perrault, no sería correcto hacer esta interpretación de  lobo/hombre lascivo y comer/abusar en su versión. Sí es posible, no obstante, hacerlo con la versión de Perrault, más primitiva y con un contenido más sexual tal y como aparecía en las versiones orales donde, como ya se ha mencionado, la niña llega a introducirse en la cama con la supuesta abuela.


En resumen, hemos de entender las versiones orales del cuento así como la de Perrault como una narración violenta de carga moralizante donde el lobo es en realidad un hombre que desea abusar sexualmente de una adolescente que, tentada por la fascinación de lo desconocido, acaba en sus redes con un trágico final. Mientras que debemos entender la versión de los hermanos Grimm como un cuento infantil que lo único que busca es advertir a los niños del peligro que entraña el fiarse de los desconocidos.


NOTA: Todas las imágenes son obra de Walter Crane

8 comentarios:

  1. Cecely, me ha gustado muchísimo tu entrada. Cuando nació mi hija comencé a releer los cuentos de mi infancia, de los que tan gratos recuerdos guardaba, para compartirlos con ella y reparé en la violencia de algunos y en su simbología que, claro, de niña se me escapaba. Entonces comencé a investigar un poco y desde entonces soy una absoluta entusiasta. Mi preferido es Hans Christian Andersen que al igual que Perrault y los hermanos Grimm recupera muchos cuentos de la tradición oral y trasmitidos a lo largo de generaciones y otros muchos, claro, que tiene de su invención. Te recomiendo LA SOMBRA que no es nada conocido y es uno de los más estudiados sin embargo. En los países escandinavos el cuento tradicionalmente infantil -aunque como tú misma nos has mostrado habría mucho que decir al respecto con algunos de ellos- es leído de adultos con una mayor naturalidad que aquí. Por estos lares, Andersen para muchos es un autor de cuentos infantiles entendido como menor por esa razón, que yo encuentro absurda. En cambio en los países escandinavos es considerado un auténtico clásico con todas las letras y sin reservas.

    Me ha gustado mucho la interpretación de Eric Fromm. En el club de lectura del que formo parte vimos su libro EL ARTE DE AMAR y es una maravilla. Un filósofo atípico y yo diría que más asequible, pero no por ello menos interesante o certero en sus teorías.

    Ay, me he extendido un poco, pero es que he disfrutado mucho de veras con esta entrada. Gracias!! Un abrazo!

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    1. Gracias a ti por tu comentario y me alegro muchísimo de que te haya gustado tanto mi análisis.

      Andersen es también mi favorito, tal vez sea porque sus cuentos tienen un aire más melancólico y mágico... De hecho, tengo una colección de sus cuentos ilustrados. Mi preferido es, sin lugar a dudas, "La Reina de las Nieves". De pequeña vi una adaptación rusa en dibujos animados que es maravillosa y que puedes conseguir fácilmente por internet.

      Me apuntaré el libro de Eric Fromm, aunque no soy muy dada a leer sobre filosofía. Pero parece interesante... Qué suerte tienes de estar en un club de lectura ¡Te envidio!

      Gracias, una vez más, por leerme ¡Feliz Semana!

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  2. Uno de los cuentos sin duda más impregnado de erotismo.Incluso hoy resulta sugerente. Ciertamente es muy simbólico y evocador. En cualquier caso, yo me quedo con la versión inocente de mi queridísimo Perrault.
    Madame, si me disculpa la intromisión, se ha comido usted los dos palitos del siglo XVII. ¿O sería el lobo??

    Feliz tarde

    Bisous

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    1. Maldito cánido... No satisfecho con Caperucita y la Abuela se come mis palitos de postre...

      (¡Gracias por la corrección! Suelo revisarlo todo mil veces antes y decirle a un amigo que le eche un vistazo por si ve alguna errata. Se ve que no estábamos muy lúcidos ayer...)

      Bisous!

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  3. Aunque los hermanos Grimm hubiesen cambiado el "target", el mensaje viene a ser casi lo mismo. Lo desconocido puede ser malo, no se fíen, etc. El caso es meter miedo al personal.

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  4. Sin duda uno de los cuentos más llenos de simbolismo de los que se han escrito.Lo cierto es que sigue habiendo muchos lobos en busca de caperucitas por el mundo.
    Un placer revivir esos días de la infancia en la que los leimos.

    Saludos

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  5. El cuento de Caperucita (aunque dulcemente versionado) siempre me ha creado desconfianza y protección. Totalmente de acuerdo...hay incluso estudios sobre ese temor que se quiere llevar a las niñas. Por eso, se han creado otros cuentos, como Caperucita de Colores, que es ella misma quien ha hecho deporte y se puede defender del lobo. El mensaje subliminar no está basado en el temor. Si no en la autonomía y la valentía...
    En fin...cuestión de gustos. Aunque siempre está bien escuchar el cuento de Caperucita y ser conscientes de que en el mundo, una y uno, se pueden encontrar con lobos.
    Besos grandes!!

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