domingo, 5 de mayo de 2013

Dès de les ombres chinoises jusqu'à le cinématographe I


La invención del cinematógrafo por parte de los hermanos Lumière se remonta a finales del siglo XIX mientras que el Cine, en tanto que arte, surgió a comienzos del siglo XX. Sin embargo, la tecnología necesaria se había venido desarrollando desde hacía siglos. Estos inventos que dieron paso al cinematógrafo se agrupan bajo el concepto de precinematografía.

La historia de la precinematografía abarca más de 7000 años. Lejos de lo que pueda esperarse, se trata de una historia un tanto convulsa en la que algunos genios se vieron abocados a la miseria o a la muerte.


Las sombras chinas constituyen uno de los primeros esfuerzos por reproducir movimiento sobre una pantalla y, en este sentido, pueden considerarse como un remoto antecesor del cine. Su origen es incierto, pero algunos autores sitúan su nacimiento en la isla de Java en torno al año 5000 a.n.e.
Este tipo de entretenimiento dio paso al teatro de sombras, cuyo origen sigue siendo motivo de discusión. Sin embargo, la primera noticia que se tiene acerca del teatro de sombras se remonta al año 200 a.n.e. cuando falleció una de las concubinas del emperador chino Wu Han y, desolado, rogó a sus cortesanos que la devolvieran de alguna forma a la vida. Éstos construyeron su silueta en piel de burro y proyectaron los movimientos de la marioneta, que constaba de unas doscientas partes móviles, en una pantalla con ayuda de una lámpara de aceite. De este modo, la "devolvieron a la vida".
El teatro de sombras pasó a Oriente Medio y se popularizó posteriormente en Franicia y Alemania, donde su influencia queda patente en las animaciones en stop-motion de Lotte Reiniger.

Teatro de sombras tradicional chino

Unos dieciocho siglos después, aparece el invento que, tal vez, sentaría las bases para el desarrollo del cinematógrafo: la linterna mágica. Se trata de un ingenio que funciona gracias a un espejo cóncavo situado ante una fuente de luz. Este espejo recoge la luz y la proyecta primero sobre una transparencia pintada y después sobre una lente que reproduce la imagen ampliada sobre una pantalla.
Su invención fue importante para el desarrollo de la película y del proyector de 45mm ya que, si bien en sus orígenes se proyectaban imágenes aisladas, no pasó mucho tiempo hasta que se pudo simular el movimiento utilizando diapositivas que se alternaban mecánicamente.
Su autoría es todavía discutida, si bien la teoría más aceptada es que fue desarrollada por Christiaan Huygens a finales de 1650. Sin embargo, ya en el siglo XV un ingeniero veneciano, Giovanni Fontana, había creado una linterna que proyectaba la imagen de un demonio. Otras fuentes prefieren señalar a Athanasius Kircher como su inventor, ya que describe un dispositivo similar en una de sus obras algunos años antes de que lo hiciera Huygens.
A lo largo de los siglos, la linterna mágica sufrió varios cambios en su diseño. El más importante de ellos se produjo gracias a la invención de la lámpara incandescente y del arco voltaico, que sustituyeron a las lámparas de aceite como fuente de luz. Por otro lado, la aparición de la fotografía hizo que se sustituyeran las imágenes pintadas manualmente por diapositivas. Por lo que, a mediados del siglo XIX, la linterna mágica ya estaba a escasos pasos de convertirse en un proyector cinematográfico.
Volviendo a sus orígenes, debido a la débil fuente de luz que constituían las lámparas de aceite, las imágenes proyectadas tenían un aire tétrico que se asemejaban a apariciones fantasmales, por lo que fue llamada "linterna del miedo". Aprovechándose de este efecto, muchos magos de salón y prestidigitadores de la época la utilizaron para ambientar sus trucos y "convocar" espíritus, lo que daría lugar a la fantasmagoría.
El ejemplo más interesante y conocido, tal vez por lo morboso y macabro de su final, lo encontramos en el siglo XVIII en la figura del ilusionista y francmasón Johann Georg Schröpfer, cuyos espectáculos gozaron de gran fama debido a que fue uno de los pioneros en utilizar la linterna mágica para "conjurar" espíritus fantasmales en el humo. Estando todavía en la cúspide de su fama, Schröpfer comenzó a padecer alucinaciones, creyendo que lo perseguían espíritus y demonios. En 1774, en mitad de uno de sus espectáculos, se disparó en la cabeza tras prometer a la audiencia que resucitaría.

Proyección de linterna mágica

Como ya se ha adelantado, el uso de la linterna mágica para simular la convocación de ánimas dio lugar a un tipo de espectáculo conocido como fantasmagoría.

En 1793, en el contexto de la Revolución Francesa y en los origenes de la novela gótica, el ilusionista belga Étienne-Gaspard Robert asistió a un espectáculo de linterna mágica de Paul Philidor, que se valía de los trucos del malogrado Schröpfer.
Entendiendo el potencial que tenía esa forma de usar la linterna mágica con el objetivo de provocar miedo en el espectador, Robert creó su propia versión del aparato añadiéndole algunas mejoras como lentes ajustables que permitían al operador cambiar el tamaño de las imágenes y un sistema móvil que le permitía trasladar el aparato por el escenario. También hizo posible que se proyectaran varias imágenes a la vez utilizando un deslizador de cristal pintado.
Gracias a esas mejoras, el operador podía, además, manipular la linterna desde un lugar invisible y el resultado eran unas imágenes fantasmagóricas, sobre todo cuando se proyectaban en una atmósfera llena de humo en lugar de utilizar pantallas de tela. Sus técnicas eran tan elaboradas para la época que en uno de sus primeros espectáculos logró simular un cielo lleno de relámpagos donde dos esqueletos se aproximaban y alejaban del público.
En 1799, después de perfeccionar aún más su sistema, recibió una patente para su "linterna mágica sobre ruedas" a la que bautizó como Phantoscope.
Ese mismo año, trasladó su espectáculo a las criptas abandonadas del convento de los capuchinos en Vendôme. La tétrica atmósfera del lugar unida a la utilización de imágenes rodeadas de negro, que daban la sensación de que los fantasmas realmente flotaban, y el uso de efectos de sonido hacieron que el público se aterrorizase creyendo que los espíritus eran reales. Tal fue la histeria que desató, que la policía llegó a clausurar el espectáculo temiendo que Robert pudiera resucitar o conjurar a Luis XVI.
Sin embargo, poco tiempo después comenzó un litigio contra sus dos asistentes, que habían montado un espectáculo similar sin su consentimiento. En el proceso se revelaron todos sus trucos ópticos y sus shows fueron imitados por toda Europa y Estados Unidos.
La influencia de la fantasmagoría se extendió hasta comienzos del siglo XX y puede observarse en las películas de Georges Méliès, que se valió de los trucos que utilizaban estos ilusionistas un siglo antes.

Grabado de un espectáculo de fantasmagoría



En resumen, la primera parte de la historia de la precinematografía se preocupó, básicamente, en proyectar imágenes sobre una pantalla. Mientras que, como veremos pronto, la segunda parte se centró en el desarrollo de la teoría de la persistencia retiniana y en las ilusiones ópticas.

5 comentarios:

  1. Me gusto mucho tu entrada sobre todo porque no solía hacer una relación entre el nacimiento del cinematografo y la fantasmagoria ^^

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  2. Me alegra mucho su vuelta, y con una entrada tan interesante, que tendrá continuación. Un saludo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias. Sé que soy un desastre como bloggera pero he estado de retiro "espiritual" debido a problemas de salud. No prometo nada, pero por lo menos este artículo de precinema lo acabaré esta semana.

      Bisous!

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  3. Una interesante y entretenida entrada, desconocía muchas de las cosas que nos cuentas. Espero esa segunda parte.
    Saludos

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